miércoles, 25 de octubre de 2017



Por: Julián Ruesga Bono
Fecha: 2017.06.16
/texto elaborado para libro en preparación/

Hay dos elementos del jazz cubano que en un primer momento me resultaron especialmente sugestivos: el piano y las percusiones. Creo que ambos singularizan el jazz cubano proporcionándole una sonoridad característica. Además, ambos instrumentos remiten a dos hitos en su historia, a dos momentos fundantes que marcan simbólicamente el inicio de su circulación y vida pública: la confluencia de Mario Bauzá, Machito, Dizzy Guillespie y Chano Pozo en Nueva York y la primera grabación fonográfica de una descarga en La Habana, con Bebo Valdés al piano, para el sello Mercury de Norman Granz. Naturalmente el jazz cubano actual no se reduce a sus precedentes, es mucho más heterogéneo y diversificado musicalmente. Pero hoy, en la segunda década del siglo XXI, siguen siendo dos características sonoras que lo marcan y singularizan, y que nuevas generaciones de músicos cubanos han sabido desarrollar en su música. Otro rasgo que me parece distintivo del jazz cubano es la contínua interacción de los músicos con la música y la cultura popular de la Isla, su interés en interactuar con la tradición y desde ahí activar respuestas creativas en sus reinterpretaciones contemporáneas del jazz. El actual jazz cubano se hace y suena cargado de nuevas y diferentes connotaciones que ya no son las que referenciaba el latinjazz de los años cincuenta y sesenta del siglo XX.

Además hay que tener en cuenta que los músicos, al igual que los aficionados, se nutren de músicas provenientes de todo el mundo, y eso influye en su música. El repertorio de músicas que conforman la experiencia y memoria musical de cada uno de nosotros, y el discernimiento que las organiza, se ha formado en la cultura de los medios de comunicación y el desplazamiento –ya sea como escuchas radiofónicos, televidentes, internautas, migrantes, turistas, lectores, o como curiosos e inquietos consumidores de música. Esto hace que el jazz actual sea diferente, una antena parabólica de ángulo abierto de gran alcance receptivo y creativo.

Ejemplo en diez álbumes:

Omar Sosa: Mulatos (Otá Records, 2004). Álbum grabado en París a principios de 2004. Sosa combina elementos de la música de Oriente Medio, Norte de África e India. Dhafer Youssef aparece en el oud (laúd árabe); Philippe Foch, en la tabla (percusiones hindúes), y Paquito de Rivera en el clarinete. Neo-bop multicultural.

German Velasco & Jorge Reyes: Latin Jazz Live! From Cuba (Pimienta records, 2005). Una grabación en directo de dos veteranos y sólidos músicos (saxo y contrabajo), curtidos en el grupo Irakere, que sintetizan el espíritu y la sonoridad del jazz cubano actual. Destacar el trabajo en el álbum de Emilio Morales al piano.

Rember Duharte: Cimarrón (Colibrí, 2009). Como la mayoría de los jazzistas cubanos más jóvenes, Duharte (piano y trompeta), no pierde la conexión afrocaribeña pero su sonoridad y referentes musicales son más abiertos y expansivos. Todos los temas del álbum son de su autoría.

Tony Martínez: … & The Cuban Power (EGREM, 2010). Un ejemplo de lo que es el nuevo jazz cubano hecho por músicos graduados en las Escuelas de Arte de Cuba. Martínez (saxo alto y tenor, piano y percusiones), canta, compone y realiza los arreglos de su grupo, The Cuban Power. Ingenio, fuerza, intensidad y virtuosismo en uno de los más sólidos y potentes álbumes editados en Cuba en lo que va de siglo.

Rafael Zaldivar: Drawing (Effendi records, 2012). Segunda grabación en solitario de Zaldivar (piano) con un grupo de acompañamiento excepcional en el que destaca el saxo de Greg Osby. Música intensa y de gran belleza desarrollada en composiciones propias y relecturas de clásicos del jazz y la música cubana. Un álbum ambicioso y muy logrado.

Iván “Melón” Lewis: Ayer y Hoy (Cezanne Producciones, 2015). Lewis vive en España desde 1998, es pianista, compositor y arreglista y éste es el segundo álbum con su firma. Rumba, son montuno, danzón y cha cha cha fundidos con el jazz. Lo acompañan lo mejor del actual jazz cubano residente en España.

Ariel Bringuez: Nostalgia Cubana (Cezanne Producciones, 2016). Otro cubano en España. Un virtuoso del saxo en un álbum intimista y evocador donde versionea una selección del cancionero cubano de toda la vida. Acompañamiento magistral de Pepe Rivero al piano, Javier Colina en el contrabajo y Michael Olivera, batería.

Francisco Mela: Fe (Producción propia, 2016). Un depurado e intenso álbum lleno de calor y energía. Sobresaliente el trabajo de Mela en la batería, acompañado de Leo Genovese al piano y Gerald Cannon al bajo, que no desmerecen en nada al líder.

Rafael Garcés: Next Station (Quadrant Records, 2016). Garcés (saxo y piano) es un bricoleur sonoro, toma elementos y materiales de diferentes espacios musicales para construir algo nuevo y propio: Coltrane, Gillespie, Parker, Cuba, Andalucía, … . De lo mejor del jazz español con acento cubano.

Yosvany Terry & Baptiste Trotignon: Ancestral Memories (Okeh, 2017). Rítmos, cadencias y melodías del Caribe francófono.  Formación de cuarteto, al saxo de Terry y al piano de Trotignon se suman el bajista Yunior Terry y el baterista Jeff "Tain" Watts

Julián Ruesga Bono

http://www.decubajazz.cult.cu/noticia_4821.html


martes, 10 de octubre de 2017

ALBUM 52 Min 52 Sec HARMSEN AND GARCES

Saxophonist Rafael Garces and pianist Eric-Jan Harmsen, it seems, couldn’t be more different. In the case of their stellar new live jazz recording 52 Min & 52 Sec, that’s a good thing.
Garces opens the album with an extended saxophone interlude that is, by turns, lyrical and then assertive – a scene-setting moment that signals everything that will follow. His tone is warm but at the same time elaborate, like an old lover’s embrace. Harmsen soon joins in at the piano, playing a contemplative figure that fully reveals the composition at hand – Keith Jarrett’s “Memories of Tomorrow.” Together, they finish the tune like birds executing a daring flight above and then below the trade winds, ebbing and flowing with a symbiotic majesty and then darting out on their own.
Already this duo, reflecting their disparate backgrounds as a Cuban saxist and Dutch keyboardist, has illustrated a stirring command of virtually every jazz mood – from dark ruminations to breezy etherealism to this rough-hewn metallic gumption. While the songs might be familiar, it’s clear that Harmsen and Garces – as complicated as they are involving – don’t intend to approach things in a conventional manner.
Their rendition of Steve Kuhn’s “Saga of Harrison Crabfeathers” follows, taking the project into a deeper, smoke-filled quietude. Harmsen walks slightly further ahead on this one, playing with a lilting, circular logic that has become forever associated with Bill Evans. Garces is a willing partner, settling into longer, more expressive lines. The result is a gorgeous, almost beatific moment. That segues, quite interestingly, into “I’ll Be There,” a Berry Gordy-penned hit for the Jackson Five for the Motown label. It’s a real test, in the sense that the track challenges both our conceptions of what makes a jazz song, but also the abilities of Garces and Harmsen to convey something beyond the original theme – so memorably sung by an impossibly young Michael Jackson. Garces tracks parallel to the original lyric, while Harmsen explores further out into an otherworldly reverie, but without losing sight of the anchoring melody. Outwardly one of the least promising tracks on 52 Min & 52 Sec, “I’ll Be There” instead becomes another showcase for the sturdy versatility of this duo.
Their greasy, R&B-informed take on Carole King’s “You’ve Got a Friend,” while less stylistically challenging, then underscores Garces’ deep command of the blues. If anything, that makes a medley of jazz warhorses featuring “A Child is Born” and “Someday My Prince Will Come” into something of a disappointment. While the two songs fit together seamlessly, they resonate a little less after the flinty pop remakes found elsewhere. Hoagy Carmichael’s “Georgia on My Mind,” definitively performed decades ago by Ray Charles, is similarly unexceptional.
Michael Legrand’s “The Windmills of Your Mind,” on the other hand, descends like a rumbling stormcloud. Harmsen and Garces open the track with a series of crepuscular trills, before approaching the theme in tandem. As the sax echoes a serpentine cry of anguish, the piano answers back like a reassuring friend. Together, they create a delicate allegory for the competing impulses that circle around in times of worry – and, once more, restate the broader theme of layered complexity found on 52 Min & 52 Sec. Richard Rodgers’ “My Funny Valentine” has become something of a worn-out cliché, too, in the years since Chet Baker turned the song into a cool-jazz paean to romantic detachment. Here, Garces’ way with a caramelized solo, so dark and yet at the same time so very sweet, adds another much-needed emotional lift. At the same time, Harmsen pushes against those bold sentiments with a piano figure that draws out a more nuanced sense of empathy.

 The album ends with a pair of reminders of just what made 52 Min & 52 Sec such an intriguing journey in the first place – the rather modern “Manha de Carnaval,” which opens with a searching, at times very outside solo turn by Garces on the sax; and then “All in Love is Fair” by Stevie Wonder, yet another quietly romantic restructuring of a pop side. Once more blending hot and cold, light and dark, these two craftsmen leave us with a moment as intricate as it is completely satisfying.
The same could be said, by and large, for 52 Min & 52 Sec – on balance, a wonderful exercise in the magic that happens when opposites attract.

https://www.youtube.com/watch?v=BWDkcXrRRMg 

https://www.facebook.com/harmsengarces/ 

Nick DeRiso

Nick DeRiso has explored music for USA Today, All About Jazz and a host of others. Honored as columnist of the year five times by the Associated Press, Louisiana Press Association and Louisiana Sports Writers Association, he oversaw a daily section named Top 10 in the nation by the AP before co-founding Something Else! Nick is now associate editor of Ultimate Classic Rock.